International Journal of Research and Innovations 1(1) 2025
Introducción
La educación ecuatoriana se inscribe en un marco constitucional que
reconoce al país como intercultural y plurinacional, lo cual implica
el reconocimiento de la diversidad lingüística como un componente
estructural del sistema educativo. En este contexto, el Kichwa no
solo constituye una lengua de comunicación cotidiana para amplios
sectores de la población indígena, sino también un sistema de
pensamiento que organiza la construcción de significados, la
transmisión de saberes y la interacción social. No obstante, pese a
este reconocimiento normativo, el español continúa ocupando una
posición hegemónica como lengua de escolarización, evaluación y
legitimación académica, especialmente en los niveles de bachillerato
y educación superior.
Esta hegemonía lingüística genera tensiones estructurales para los
estudiantes Kichwa hablantes, quienes transitan por un sistema
educativo que demanda competencias avanzadas en español
académico sin ofrecer, en muchos casos, dispositivos pedagógicos
explícitos para su desarrollo como segunda lengua. Diversos
estudios han evidenciado que la falta de dominio del registro
académico del español no solo impacta en el rendimiento
académico, sino también en la autoestima lingüística, la
participación en el aula y la permanencia en el sistema educativo
(Cummins, 2000; Hornberger, 2003). En consecuencia, la
problemática no puede ser abordada desde una lógica de déficit
individual, sino desde una perspectiva estructural y pedagógica.
En los niveles de bachillerato y educación superior, el español opera
como un filtro de acceso al conocimiento. La comprensión de textos
especializados, la producción de ensayos argumentativos, la
elaboración de informes y la participación en debates académicos
suponen un dominio lingüístico que excede el español cotidiano.
Cuando estas exigencias se imponen sin mediación didáctica, se
profundizan las desigualdades educativas, particularmente en
contextos interculturales (López & Küper, 2000; Walsh, 2009).
Desde esta perspectiva, la enseñanza del español como segunda
lengua (E2L) se configura como una estrategia pedagógica clave
para garantizar la equidad y la justicia lingüística. El E2L no implica
el desplazamiento de la lengua originaria, sino la construcción de un
bilingüismo académico funcional que permita a los estudiantes
desenvolverse en contextos educativos formales sin renunciar a su
identidad lingüística y cultural. Estudios recientes en enseñanza de
lenguas han demostrado que los programas estructurados, con
enfoque comunicativo y mediación pedagógica explícita, generan
mejoras significativas en las competencias lingüísticas de
estudiantes bilingües (García & Wei, 2014; Baker, 2011).
Asimismo, la incorporación de modalidades pedagógicas flexibles,
como el aprendizaje híbrido o blended learning, ha mostrado efectos
positivos en la enseñanza de lenguas, al ampliar el tiempo de
exposición, la práctica autónoma y la retroalimentación formativa
(Haro et al., 2025; Graham, 2013). Aunque estas evidencias
provienen mayoritariamente del ámbito de la enseñanza del inglés,
sus fundamentos pedagógicos resultan transferibles a la enseñanza
del español como segunda lengua en contextos interculturales.
En este marco, el presente estudio se propone evaluar
cuantitativamente los efectos de un programa de enseñanza del
español como segunda lengua dirigido a estudiantes Kichwa hablan-
tes de bachillerato y educación superior en Ecuador, aportando
evidencia empírica para el diseño de políticas y prácticas educativas
interculturales basadas en datos.
La investigación sobre Educación Intercultural Bilingüe en América
Latina ha puesto de relieve avances normativos significativos, pero
también importantes brechas entre el discurso político y la práctica
educativa. Autores como López y Küper (2000) y Hornberger
(2003) señalan que, si bien los sistemas educativos reconocen
formalmente la diversidad lingüística, persiste una tendencia a
privilegiar la lengua dominante en los niveles superiores del sistema
educativo, lo que limita el desarrollo pleno del bilingüismo.
En el caso ecuatoriano, diversos estudios han evidenciado que la
EIB se concentra mayoritariamente en los primeros años de
escolaridad, mientras que en bachillerato y educación superior el
español se impone como lengua exclusiva de instrucción y
evaluación (Ministerio de Educación, 2018). Esta discontinuidad
genera un vacío pedagógico en el desarrollo del español académico
como segunda lengua, especialmente para estudiantes cuya
socialización lingüística inicial se dio en Kichwa.
Desde la lingüística aplicada, la enseñanza de segundas lenguas en
contextos bilingües ha sido ampliamente estudiada. Cummins
(2000) propone la distinción entre habilidades comunicativas
interpersonales básicas (BICS) y competencia cognitivo-académica
(CALP), señalando que los estudiantes bilingües pueden
desenvolverse adecuadamente en contextos cotidianos, pero
presentar dificultades en tareas académicas complejas si no reciben
instrucción explícita. Esta distinción resulta especialmente
pertinente para comprender las trayectorias educativas de los
estudiantes Kichwa hablantes.
Por otro lado, investigaciones recientes han destacado la
importancia de enfoques pedagógicos que integren la lengua
materna como recurso cognitivo y no como obstáculo. García y Wei
(2014) introducen el concepto de translanguaging, el cual plantea
que los estudiantes bilingües movilizan de manera flexible su
repertorio lingüístico completo para construir significado. Este
enfoque ha mostrado resultados positivos en contextos educativos
interculturales, al favorecer la comprensión y reducir la ansiedad
lingüística.
En el ámbito de la innovación educativa, estudios sobre blended
learning han evidenciado mejoras significativas en el aprendizaje de
lenguas, particularmente cuando se combinan actividades
presenciales con recursos digitales orientados a la práctica autónoma
y la retroalimentación continua (Graham, 2013; Haro et al., 2025).
Estas experiencias refuerzan la necesidad de diseñar programas E2L
que incorporen estrategias metodológicas flexibles y
contextualizadas.
El español como segunda lengua se define como el proceso de
adquisición del español por parte de hablantes cuya lengua materna
es distinta del español. A diferencia de la adquisición de la lengua
materna, el aprendizaje de una segunda lengua implica procesos
conscientes, instrucción formal y una interacción constante entre
sistemas lingüísticos (Ellis, 2008). En contextos interculturales, este
proceso se ve mediado por factores socioculturales, identitarios y
afectivos.
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